Mostrando entradas con la etiqueta absurdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta absurdo. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de septiembre de 2021

El sentido de toda una vida (o la falsa sensación de entender)

Esta obra transcurre en veinticinco tiempos diferentes, veinticinco escenas sin ninguna relación aparente entre ellas.

 

No espere demasiado sentido.

 

 

 

Tampoco se encariñe en exceso de los personajes. Hay casi cincuenta y solamente tres de ellos aparecen en más de una escena; y es porque aparecen en dos. A no ser que el lector encuentre conexiones que al autor se le escapan, creadas por su subconsciente, y vea que algún personaje de otra escena bien podría ser uno que ha aparecido antes.

 

En cualquier caso, lo dicho, no se encariñe demasiado porque se tendrá que despedir de ellos con bastante rapidez. Como en la vida.

 

 

Todos los personajes vienen introducidos únicamente por un guion largo (—) y sin nombre.

 

No hay acciones ni acotaciones.

 

Las caracterizaciones, los nombres, las pausas y las acciones quedan a la imaginación del lector y a lo que se puede inferir de los propios diálogos.

 

 

 

 

 

Pero que cada uno haga lo que quiera.

 

 

 

 

 

 

 

 

1.

EL MEJOR PADRE DEL MUNDO

 

Papá, ¿por qué mamá y tú os peleáis siempre?

 

Por ti, cariño, es por ti.

 

¿Por qué por mí?

 

Porque naciste, mi vida, y desde entonces todo ha ido a peor. ¿Lo entiendes?

lunes, 1 de junio de 2020

La muerte de Marat


Luz en ELLA. ELLA llama por un teléfono móvil.

ELLA: Hola. ¿Dónde estás?

Luz en ÉL. ÉL habla por el teléfono móvil.

ÉL: Hola. ¿Es muy urgente?
ELLA: Depende.
ÉL: ¿Depende?
ELLA: Sí, no sé. ¿Dónde estás?
ÉL: Bueno, aquí.
ELLA: ¿Pero dónde es aquí?
ÉL: ¿Qué hora es?
ELLA: ¿Estabas dormido?
ÉL: ¿Yo?
ELLA: Sí.
ÉL: ¿Por qué iba a estar dormido?
ELLA: Has preguntado qué hora era.
ÉL: ¿Y qué hora es?
ELLA: ¿Te he despertado?
ÉL: ¿A quién? ¿A mí?
ELLA: ¡A ti! ¡Claro que a ti! ¡Estoy hablando contigo! ¿¡A quién iba a ser!? A ti.
ÉL: Ah, no sé.
ELLA: ¿No sabes qué?
ÉL: No sé a quién iba a ser.
ELLA: ¿¡Eres idiota o qué te pasa!? ¿Que dónde estás? ¿Que si estás dormido?
ÉL: ¿Yo?
ELLA: ¡Tú eres gilipollas! Mira que te lo digo siempre. Y yo tan contenta cuando me dijiste que estabas enamorado. Y, entonces, yo también me enamoré de ti. Pero era porque tenía algún tipo de limitación del afecto por parte de mi familia, tú lo tenías también de la tuya, creo que, en realidad, todos tenemos nuestros problemas y por eso nos enamoramos. Queremos estar con alguien para no estar solos y desamparados en el mundo, ¿sabes? Y muchos años después, te das cuenta de que te has casado con un anormal.
ÉL: ¿Quién? ¿Yo?
ELLA: Al final es porque preferimos esta farsa que estar completamente solos. Es así. Me dijiste que estabas enamorado de mí y yo creía que también te quería porque tú me querías.

Pausa.